Trastorno bipolar

Trastorno depresivo de larga evolución, en el que los episodios depresivos se ven interferidos por la aparición de otros episodios caracterizados por un estado de ánimo elevado (euforia excesiva), expansivo (hiperactividad anómala) o irritable. Las fases de exaltación, alegría desenfrenada o irritabilidad y grosería, alternan con otros episodios en que la persona está con depresiones intensas, con bajo estado de ánimo, incapacidad para disfrutar, falta de energía, ideas negativas y, en casos graves, ideas de suicidio.

• Episodios depresivos, con características parecidas a un episodio depresivo mayor. Las fases depresivas cursan con:
• Sentimientos de desesperanza y pesimismo.
• Estado de ánimo triste, ansioso o «vacío» en forma persistente.
• Sentimientos de culpa, inutilidad y desamparo.
• Pérdida de interés o placer en pasatiempos y actividades que antes se disfrutaban, incluyendo la actividad sexual.
• Disminución de energía, fatiga, agotamiento, sensación de estar «en cámara lenta.»
• Dificultad para concentrarse, recordar y tomar decisiones.
• Insomnio, despertarse más temprano o dormir más de la cuenta.
• Pérdida de peso, apetito o ambos, o por el contrario comer más de la cuenta y aumento de peso.
• Pensamientos de muerte o suicidio; intentos de suicidio.
• Inquietud, irritabilidad.
• Síntomas físicos persistentes que no responden al tratamiento médico, como dolores de cabeza, trastornos digestivos y otros dolores crónicos.

• Episodios de normalidad o eutimia (de unas palabras griegas que significan: humor normal, o ánimo normal).

• Episodios maníacos, con los síntomas que se exponen a continuación. Un episodio maníaco cursa con algunos de los siguientes síntomas (más de tres):
• Autoestima exagerada, o sensaciones de grandeza.
• Disminución de la necesidad de dormir.
• Ganas de hablar, mucho más de lo que es necesario.
• Sensación de pensamiento acelerado.
• Gran distractibilidad, pasando de una a otra cosa con facilidad.
• Aumento de la actividad (en el trabajo, en los estudios, en la sexualidad…)
• Conductas alocadas, implicándose la persona en actividades más o menos placenteras, pero que suponen alto riesgo (compras excesivas, indiscreciones sexuales, inversiones económicas…)
• Euforia anormal o excesiva.
• Irritabilidad inusual.
• Ideas de grandeza.
• Aumento del deseo sexual.
• Energía excesivamente incrementada.
• Falta de juicio.
• Comportarse en forma inapropiada en situaciones sociales.
• La persona puede estar hostil y/o amenazar a los demás.
• Olvido de las consideraciones éticas.