Una luz se apaga

No existen palabras de consuelo suficientes al perder a un ser querido, nada que alimente el alma en estos momentos de oscuridad, de desasosiego.

Ni siquiera existen los abrazos o sentirnos acompañados. No existen las despedidas, solo existe el dolor.

No lo dudéis, en cuanto sea posible los despediremos, da igual el ritual, religioso o no, da igual si es con cartas, fotos, con música, pero allí estaremos, una mañana con mucha luz, acompañándoles como se merecen.

Mientras tanto recordar que ellos no son números, que son de los nuestros.

Momentos de oscuridad, días que dejaran paso a un sol majestuoso en el que ya todo pasara, pero afortunadamente nosotros ya no seremos los mismos.