El papagayo

Creemos que es bueno desahogarse quejándonos constantemente de nuestros problemas, y aunque es fundamental poder expresar nuestras emociones ,la queja continua inmoviliza y en vez de desahogarnos llega un momento que alimenta y aumenta que nos obsesionemos con los problemas, hay personas que eligen en su vida quejarse y no buscar soluciones.

Erase una vez un pagayo triste que permanecía encerrado en una jaula, en medio de un jardín mientras otras aves volaban en libertad alrededor de él.

Un pajarito sintió tristeza del papagayo y dijo a los demás: “¡Pobre papagayo! Tenemos que hacer algo para liberarlo de esa jaula”. Pero los interrumpió el dueño del papagayo, que bajó la jaula del árbol y la metió en su casa…

Al día siguiente salió el hombre al jardín, colgó la jaula en el árbol y se fue a trabajar. Todos los pájaros se pusieron a abrir la puerta con sus picos hasta que lo consiguieron y le dijeron: “La puerta está abierta, papagayo ¡Puedes salir de la jaula! ¡Eres libre!”
El papagayo miró la puerta, pero no se movió. Se limitaba a mirar sin moverse, hasta que empezó a repetir: “La puerta esta abierta, papagayo .¡Puedes salir de la jaula! ¡Eres libre!

Anuncios